‘ZEN SUL GHIACCIO SOTTILE’ O CÓMO RENACER DE LO MUERTO

Un pueblo de Emilia-Romagna. No se sabe cuál. Podría ser 2018 pero tampoco lo sabes con exactitud. Un dedo, el corazón, señalando al cielo. Haciendo un gesto de desprecio hacia el mundo. El dedo de Maia (Eleonora Conti), el dedo de Zen, en medio del bosque, en medio de la nada. Maia encima del delgado hielo. Intentando ser. Intentando no hundirse en la fría agua.

Jugadora de hockey sobre hielo. Viviendo en un pueblo pequeño donde el ojo social se puntúa sobre lo diferente, sobre lo que se sale de la norma. Norma inventada; encapsulada, para que nada cambie, para que nada se transforme. Para aplacar a lo inusual. Única jugadora del equipo de Hockey, con actitudes masculinas, con 16 años, con la ambición de jugar en el equipo nacional. 

Un espacio de intimidad creado cuando Vanessa (Susanna Acchiardi) decide escaparse de su casa para refugiarse en la de Maia. Un espacio para ellas. Un refugio donde mostrarse, donde renacer de entre lo muerto, de escapar de la heteronormatividad reinante. Un aislamiento para ser, para huir del ojo social. 

En medio de la naturaleza, ellas. Confrontado con sus respectivas luchas internas; su lucha de género. Una construcción cultural. Construcción cultural necesaria. Necesaria pero no entendida ni aceptada. El proceso de convertirse en una persona adulta marcado por ello, y por el pueblo, y por la aceptación social. Vanessa representa eso mismo: ese mostrarse en la intimidad pero jugar a la heteronormatividad en lo público. 

Margherita Ferri nos introduce en esta historia visualmente deslumbrante. Un diálogo entre naturaleza y cultura en nuestros tiempos. Una conversación entre el infante que crece con el adulto que quiere ser. Un renacer propio. Un renacer social. Sobrevivir a ello y, sobre todo, una historia de sobrevivir a unx mismx, lo más difícil que se nos presenta

Un hielo, bajo sus pies, que se va desquebrejando lentamente, sin darse ellas cuenta. Que las puede hundir o dejar al descubierto. Mejor al descubierto, como hace Zen (Eleonora Conti) y no  Vanessa (Susanna Acchiardi). Una lucha interna y externa en un entorno donde ser diferente. Ser diferente es no estar muerto. Es romper el hielo, queriendo.

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