‘LA CASA DE VERANO’ O CÓMO REFUGIARSE EN LA COSTA AZUL

Verano. En París hace calor. Como cada época veraniega, Anna (Valeria Bruni Tedeschi) deja la ciudad francesa para trasladarse a la casa familiar de la Costa Azul, pero este año lo hará sin su pareja. Pareja (Riccardo Scamarcio) que ha decidido compartir ese verano y los que vienen con una modelo de lencería. Allí, en la Costa Azul, intentará escribir su nueva película mientras lidia con los problemas familiares, la reciente ruptura y un pasado que le persigue siempre. 

Encurtirse. Los problemas de la vida, al igual que las alegrías que nos trae ésta, son los que nos moldean en nuestro tiempo y en nuestras circunstancias. Circunstancias de clase alta, como las de Anna, que se curte en la casa familiar de verano situada en la Costa Azul con sus empleados del servicio, su hermana y su cuñado, y su madre.

A cada cual más dispar. A cada cual más egoísta, intentando moldearse a sí mismo. Haciendo de los problemas conjuntos, problemas individuales. Pero Anna (Valeria Bruni Tedeschi) junta sus circunstancias en su próximo guión; en la película que intenta narrar. La muerte de su hermano representa un punto de inflexión entre los problemas individuales y los problemas familiares: la aceptación y asimilación del duelo a distintos niveles.

Duelo que, su hermana  (Valeria Golino) quiere mantener en la intimidad pues cree que es algo que mantener en familia pero que Anna quiere mostrarlo en su próxima película. Película que intenta ser sanadora para una familia disfuncional que intenta lidiar con problemas colectivos que se aprehenden como individuales. Problemas que, en ese entorno idílico, parecen no tener la importancia que tendrían posicionados desde otro lugar.

Un verano de autoficción, dentro y fuera de la pantalla. Valeria Bruni Tedeschi nos brinda un verano donde refleja sus veranos privados en la Costa Azul pero con pinceladas de ficción. Realidad modificada para mostrar una historia inconexa y de personajes dispares y autónomos. A veces, demasiado autónomos, lo cual nos hace pensar que es una historia donde no pasa nada en su conjunto pero sí a nivel individual.

‘La casa de verano’ es un lugar donde aislarse pero, a la vez, se conectan los personajes que la integran: son unos puntos que si los unes no sabes bien bien el dibujo que te saldrá pero hay dibujo. Es una casa donde refugiarse de París. Pero lo malo de refugiarse es que, cuando vuelves a la ciudad, las cosas no han cambiado y todo sigue igual. 

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