En una sociedad montada sobre lo que nos venden y lo que decidimos comprar, la publicidad tiene un papel primordial en nosotrxs. Un papel que refleja una vida, unas costumbres, unas preferencias, unos rechazos y unos deseos. Radu Jude y Christian Ferencz-Flatz se sirven de la publicidad televisiva de la Rumanía postsocialista para dialogar sobre todo ello. Un diálogo que, como la propia publicidad televisiva propicia, es unidireccional, de directa influencia y sin amagos. Son ‘eight postcards from utopia’. Una utopía que parece haberse desfigurado o, quizás, que no hayamos aún alcanzado pero, al fin y al cabo, una utopía que, a día de hoy, estamos a tiempo de rechazar o dejarnos inundar en ella.
Una utopía pasada que nos habla de la construcción de una identidad. Identidad asociada a la marca. Un cross-branding de romanos, pepsi y fútbol. Una identidad desdibujada y a la vez fundamentada en la posibilidad del dinero. Un dinero que parece florecer y materializar nuestras posesiones que nos dan identidad.
Unas posesiones que conllevan una revolución tecnológica, un progreso. Una tecnología que, en el fondo, se fundamenta en la producción más eficiente. Una eficiencia que sirve como un espejismo mágico. Espejismo que devuelve una imagen de sociedad moderna, avanzada, que progresa, sin saber bien dónde se localiza dicho progreso.
Un progreso donde todo se ve posible, donde cualquier persona puede avanzar, ir por las etapas de la vida. Una vida acomodada, con independencia, donde hay un amor romántico heterosexual y reproductivo y que, precisamente este último fin, traerá felicidad a las personas. Una felicidad posible por la autonomía del consumo y la libre elección que hacemos de éste. Un consumo, no lo olvidemos, basado siempre en el binarismo.
El cineasta Radu Jude y el filósofo Christian Ferencz-Flatz elaboran un ensayo audiovisual sobre la construcción identitaria que realizamos a través de la influencia de la publicidad en un contexto recientemente abierto al capitalismo donde, como vemos, se intenta influenciar en todas las areas del individux. Y lo hacen desde una ironía capaz de dialogar con los detalles más simples y, en su conjunto, con la complejidad que toda esta publicidad entraña.

