Charlie (Brendan Fraser) ejerce de profesor de inglés y literatura desde su casa debido a la obesidad mórbida con la que lidia. Lidia con ella desde que su novio se suicidó por la culpa cristiana de ser homosexual. Lidia con ella desde que el amor hacia él lo apartó de su hija Ellie (Sadie Sink). Y, con él, lidia Liz (Hong Chau) hermana del novio que se suicidó y enfermera que le ayuda en su día a día. Lidia con él, también, un mundo exterior que lo repugna. Y, en últimas, lidia con él su exmujer (Samantha Morton). Unas relaciones sociales, en definitiva, que tratan de invisibilizar el trauma evidente en todxs. Unas relaciones que todxs tratan de procesar desde el trauma y que son producto de la reacción a éste mismo. ‘The Whale’ es una reflexión, desde diversos puntos de vista, sobre el modo en que afrontamos el trauma y la reacción social en consecuencia de éste sobre nuestras relaciones cotidianas.
Y Darren Aronofsky realiza dichas aproximaciones a través de cuatro reacciones concretas: el odio, la comida, la ingesta de bebidas alcohólicas y el control de la situación.
El odio, expresado en Ellie (Sadie Sink), muestra el desprecio por el mundo. Un mundo que, siendo joven, ya te ha rechazado y que, aun creyendo en éste, intentas rechazarlo. Intentas que paguen con la misma moneda que, un día, te pagaron a ti.
La comida, ingerida sin fondo, saciando lo insaciable, hace llegar a Charlie (Brendan Fraser) en la situación que se encuentra. La imposibilidad provoca rechazo y, desde ese mismo rechazo, no hay posibilidad ninguna de redención.
El alcohol, bebido sin fin y sin ningún fin aparente, tapa las heridas del abandono, del fracaso, de la aparente incapacidad de las relaciones sociales, de lo que fue y no será igual.
Y el control. Un control que se escurre entre las manos, como le sucede a Liz (Hong Chau). Un control ficticio, que devuelve el espejo, un espejo que sabes que acabará roto en mil pedazos.
Cierto que ‘The Whale’ tiene una apariencia dialéctica próxima al recital, aun así la aproximación a las posibles reacciones que tenemos a los traumas que nos circundan a todxs como seres sociales es muy interesante pues, en el fondo, brinda la interacción del individuo con lo colectivo.

