’THE SHROUDS’ O CÓMO BUSCAR LO HUMANO EN LA FRIALDAD TECNOLÓGICA

Karsh (Vincent Cassel) es un hombre de negocios de éxito. Negocios soportados por la tecnología. Una tecnología que circunscribe su vida. Circunscribe su vida y la muerte. Una muerte que pretende controlar y comercializar con una tecnología desarrollada por GraveTech, una empresa que propone la visión del cuerpo de tus seres queridos una vez enterrados. Una especie de conexión metafísica arraigada en lo corporal, en la materia. Una materia que sirve, también, de control político sobre los cuerpos ya sean vivos o muertos. Una materia difunta comercializada, como la vida Karsh que, atormentado por el duelo que procesa a su mujer difunta, busca el calor humano en un mundo fríamente tecnológico, pensando que ‘The shrouds’ se lo devolverá.

Unos sudarios que son hackeados, banalizados y que, como todo instrumento tecnológico, gobiernos y empresas pretenden monopolizar, controlar. Un control que, monetizado, Karsh pretende vender para sacar beneficio económico de la muerte haciendo énfasis en la conexión sentimental con el cuerpo fallecido. Una compra-venta a un oligarca húngaro realizada a través de su esposa Soo-Min Szabo (Sandrine Holt), una mujer ciega, ajena a lo tecnológico, a lo visual.

Una visualización que, como antítesis de Karsh, funciona ajena y a la vez centrada en un mundo tecnobruocrático donde la economización de los sentimientos, de los lazos humanos, guía el sentido de toda realidad. Una realidad completamente fría, mancante de todo calor humano, y donde se busca éste incluso a través del cuerpo fallecido.

David Cronenberg realiza una película más reflexiva que de costumbre, donde la frialdad que nos brinda la tecnología contrasta con su fin último: buscar conexiones humanas reales. Y lo hace a través de la construcción de la tesis -el propio Karsh- con su antítesis – Soo-Min Szabo, una persona ciega-, donde muestra los polos contrarios del mundo actual que, al final, se fusionan en una conexión humana auténtica. Una conexión que va de apreciar lo que no se ve, aunque el mundo nos quiera acostumbrar a definirlo todo por la visión, por aquello que visualizamos.

‘The shrouds’ es la búsqueda de los lazos humanos en un mundo donde éstos han sido capitalizados. Incluso en el más allá.

Deja un comentario