’DIVA FUTURA’ O CÓMO PRACTICAMOS LA ICONOCLASIA Y LA ICONOLATRÍA

Ser una icono, ser una diva, viene siempre con consecuencias. Unas consecuencias que el público siempre atribuye libremente, encarcelando, precisamente, a las divas icónicas. ‘Diva futura’ es la historia de Ilona Staller (Lidija Kordic), Moana Pozzi (Denise Capezza) y Eva Henger (Tesa Litvan) y la revolución que llevan a cabo en una Italia anclada en la moral católica imperante. Revolución que cuenta el nacimiento del concepto de ‘pornstar’, de una abertura que todxs ansiaban y nadie practicaba, de una industria, y de unas vidas, las de estas tres mujeres que quedarían encasilladas pero, también, ascenderían a los reinos de la cultura pop. Una revolución contada por Debora Attanasio (Barbara Ronchi), secretaria de Riccardo Schicchi (Pietro Castellito) fundador de ‘Diva Futura’.

Una agencia, Diva Futura, que llevaría a Ilona Staller al estrellato y, a la vez, a estrellarse. Al estrellato por sus fotografías eróticas, novedosas, nunca vistas, pero también a estrellarse cuando el público se adueñó y afianzó una imagen estereotipada de ella. Un estereotipo que la llevó a ser reducida a cuerpo. La llevó a tener que luchar por la custodia de su hijo. La llevó a ser invalidada como individuo pensante.

Un individuo pensante que Moana Pozzi intentó presentar ante el público con su candidatura para la alcaldía de Roma, pero que el público -hombres patriarcales de moral católica- desestimó por el prejuicio sobre ella. Un prejuicio que, como vemos en diversas entrevistas de televisión, siempre recae sobre su cuerpo, sobre su trabajo que califican de inmoral. Una inmoralidad que, ellos cínicos, desean.

Una inmoralidad que Eva Henger también hizo frente durante toda su vida. Una vida que compartió con Riccardo Schicchi y que se vio sometida al escrutinio de una italia sumergida en la más inmoral de las morales: la católica. Una vida que también se vio sumergida y dictaminada por las conductas machistas y la relevancia de ella como sólo un ente corpóreo, sin tenerla en cuenta como sujeto social pensante.

Giulia Louise Steigerwalt elabora un film sobre los inicios de la industria erótica y pornográfica en la italia de los años 1980-90. Y lo hace a través de historias humanas y humanistas donde tres divas, tres iconos, se mueven entre la adoración y aversión, entre lo (in)moral católico y la moral del ser del propio sujeto. Aunque la película exige atención por parte de lx espectadorx ya que su construcción temporal es un mosaico que podría parecer inconexo, aborda temáticas muy interesantes.

‘Diva futura’ es un film sobre cómo, en la contemporaneidad, practicamos la iconoclasia y la iconolatría.

Deja un comentario