’ROMERÍA’ O CÓMO HABITAR EL PASADO

Aquello que no te ha pertenecido pero que te da forma. Unas fantasmagorías en el presente de un pasado no evidenciado, pero sí relatado por los diarios de tu madre. Unos diarios que relatan una vida a Marina (Llúcia Garcia), la hija, de unos tiempos no compartidos, de unos lugares distantes. Una distancia que ahora, cuando Marina va a conocer a la familia paterna de su difunto padre a Vigo, la siente palpitar más. Pero también siente que dicho espacio, enlazado por el relato de los diarios de su madre, lxs unen y le ayuda a habitar un pasado desvanecido por el silencio y la vergüenza. Marina va a Vigo a por un documento que necesita para una beca universitaria, sí. Pero también va a una ‘Romería’, a una procesión identitaria.

Una reconstrucción del pasado de sus padres difuntos a causa del SIDA, pero también una reconstrucción de una memoria familiar atravesada por un silencio tronador que quema y una vergüenza aisladora que la presencia de Marina, como figura disruptiva, trae de nuevo a la familia paterna. Sólo los diarios de su madre y Marina habitando en el presente aquellos espacios que un día ocupó su madre, la llevan a reconstruirse. La llevan a dar forma a un pasado que la configura en su presente.

Carla Simón realiza una película en la que se conjugan presente y pasado enlazados por el relato personal y la habitabilidad de los espacios. Relato personal de su madre a través de los diarios íntimos y experiencia propia en el presente de Marina en dichos espacios, con las mismas personas, en diferentes contextos. Un contexto permeado por lo ocultado y lo eufemístico en torno a la muerte de sus padres, pero también del presente sin ellxs y las situaciones y posiciones que les otorga a cada familiar paterno.

‘Romería’ es habitar el presente y el pasado, relato y experiencia, descubrir lo que se nos ha ocultado con eufemismos y, al fin, reconstruir y reconstruirse.

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