’NO OTHER CHOICE’ O CÓMO LA RISA Y EL MALESTAR CONVIVEN EN ARMONÍA

Cuando tu entorno se transforma, se acelera, no hay vuelta atrás. Corea del Sud, Man-soo (Lee Byung-hun) es padre de familia, vive en las afueras en una casa ideal con su mujer Mi-ri (Son Ye-jin), con perros perfectos y unxs hijxs destacables sobre la media. Para que todo eso sea posible, dedica su tiempo a la industria de la fabricación de papel. Una industria cada vez más automatizada. Un día pierde su empleo. Una perdida que lo llevará a años de desempleo, de invalidación social, de pérdida de sentido, de reuniones para personas en paro tediosas, donde le recuerdan su pérdida de función, su negación como ente social productivo. Esa negación, con tal de conseguir un empleo en la industria, le deja ‘no other choice’ que eliminar la competencia. Una literalidad que no será fácil de realizar.

Park Chan-wook realiza una película, inspirada en la novela de Donald E. Westlake, donde la sociedad funcionalista produce la validación en el individuo. Un individuo que asimila dicha validación como el éxito. Éxito que, por supuesto, se mide en lo material. Una materialidad que el director utiliza a través de símbolos, como el alcohol -o la ausencia de éste-, la raqueta de pádel de su mujer, su casa o, en el extremo, una muela arrancada de cuajo.

En definitiva, el modo en que lo material se relaciona con las personas. Una relación mediada por el capital que finaliza en la interacción social. Interacción salvaje que, con un toque negro de humor, lleva a Man-soo a la única opción que le queda para salvaguardar su vida.

‘No other choice’ es un film ameno, con momentos clave de la situación del individuo en nuestra sociedad, con una fotografía bastante cuidada y que te deja en un lugar donde risa y malestar conviven en armonía.

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