’LA CARN’ O CÓMO NOS FRAGMENTA LA ALDEA GLOBAL

Lo orgánico y lo mecánico en un proceso de creación filmado, recordado. ‘La carn’ es una película que transcurre durante la creación de una performance donde la carne se trenza con lo virtual para generar otros cuerpos, modificarlos. Unos cuerpos mediados por las pantallas y que se fundamentan en lo dividual. Una dividualidad que los descompone, que hace de ellxs cuerpos cíborgs, en una expresión de amor con la máquina que los constituye en parte. Una constitución del cuerpo que se expresa en la performance como el resultado de la fisicidad que encontramos en lo virtual. Aquí la relación se da con los fragmentos del cuerpo, de la carne, que la máquina, a través de la pantalla, nos muestra como objetos de deseo capitalizados, mercantilizados.

Unos cuerpos que se instauran en la aldea global, en la red, donde la interconectividad hace que los espacios, las distancias físicas, se empequeñezcan y, a la vez, la individualidad se difumine en nombre de la dividualidad. Una dividualidad que expresa identidad fluida y fragmentaria, mediada por una pantalla, donde la parte, para lx individux que mira, se convierte en el todo. Una totalidad engañosa, que llevada a lo físico se escurre entre los dedos.

‘La carn’ de Joan Porcel expone el modo en que los cuerpos son mediados por las pantallas y éstas, a la vez, los fragmenta para enlazarlos con ella misma, volviéndolos cuerpos cíborgs. Unos cuerpos que, fragmentados, disuelven su identidad en aras de una parte. La parte que, fusionada con lo mecánico, es más mercantilizable dentro de la aldea global. En su forma, nos puede recordar a ‘We’re going to the world’s fair’ de Jane Schoenbrun, pero también en su temática: ambas nos recuerdan que la máquina, dentro de la aldea global, nos fragmenta, nos vuelve seres dividuales para la capitalización de los cuerpos pero también, desprendida de esta reflexión, ambas películas nos recuerdan la imposibilidad de lo real como algo inalcanzable, ya sea en la pantalla o fuera de ella.

Deja un comentario