’PRÉSAGES’ O CÓMO LOS ESPACIOS AJENOS SON HOGARES EFÍMEROS

Joanna Hogg decía en la charla que realizó en el D’A film Festival la inclinación que tiene por grabar en espacios que, en sus películas, se convierten en un personaje, donde dicho personaje suele jugar un papel crucial en el desarrollo narrativo. Como el hotel donde Tilda Swinton va con su madre en ‘The eternal Daughter’.

‘Présages’ desarrolla este concepto. Rodado en Los Ángeles en Febrero de 2023, se formula a través de espacios ajenos que se convierten en espacios de cotidianidad, familiares. Unos espacios, como las calles de Los Ángeles, los hoteles vacíos y los cines en decadencia, donde se encuentran unas partes de nosotrxs, pero también se encuentran partes de aquellxs que los habitaron: espacios llenos de significados, donde el significante se reconfigura para con quien los habitaron en ese instante o anteriormente.

Fotografía realizada por Wes Knoll

Pero Joanna Hogg también nos habla de los (contra)espacios. Esos lugares que también habitamos como transición, con ocupacion efímera. Es, en este menester, el espacio que alberga entre la palabra y la imagen rodada. Entre lo escrito y lo visualizado. A la vez que lo no escrito y lo no visualizado es capaz de ocupar un lugar, no plasmado en un facto.

Y ella, la directora, escribe, cámara en mano, sobre dichos espacios en la ciudad de Los Ángeles cuando hace alusión a su no voluntad de grabar la gente sin hogar que habita las calles de la ciudad. Se formula, entonces, como un (contra)espacio donde da sentido al espacio entre palabra e imagen pero, a la vez, al nombrarlo, se crea, intrínsecamente, dicho espacio mental en lx espectadorx.

‘Présages’ es un cortometraje, encargado por el Centro Pompidou, donde Joanna Hogg experimenta sobre la percepción de los espacios físicos y mentales, nuestra aproximación a ellos y el modo en que los ocupamos. Unos espacios que, como la cineasta refleja, vienen atravesados por nuestras fobias, alegrías, traumas, atracciones y desesperaciones más sinceras. Sin olvidar, claro está, aquello que nos precedió.

Deja un comentario