’JOUER AVEC LE FEU’ O CÓMO LA EXTREMA DERECHA USA LOS CUERPOS JÓVENES EN EL CAOS

Las nuevas generaciones son el futuro. Un futuro que se dibuja incierto por el hipercapitalismo agresivo y sin perdón para nadie. Pierre (Vincent Lindon) lo sabe, por eso cuando su hijo pequeño Louis (Stefan Crepon) se va a estudiar a la universidad de la Sorbonne ciencias políticas y humanidades, se alegra por el futuro de su progenitor. Su hermano Fus (Benjamin Voisin) también se alegra por Louis. Los tres, desde la ausencia de la madre, están muy unidos. Una unión que se ve fragmentada por la partida de Louis hacia París y por la fascinación, cada vez más creciente, de Fus por la violencia y los grupos radicales de extrema derecha. Una fascinación que lo llevará a consecuencias extremas con la familia, con su entorno y consigo mismo. Un ‘Jouer avec le feu’ que lo abrasara todo y a todos.

Delphine y Muriel Coulin realizan una película sobre el auge de la extrema derecha entre la juventud francesa, y lo hacen desde lo particular, lo singular, desde un núcleo familiar, planteando que no sólo es un problema de educación sino todos los matices posibles que llevan, a la juventud, a buscar cobijo y apoyo en grupos radicales de extrema derecha. Unos grupos que, por otro lado, sólo quieren apoderarse de los cuerpos jóvenes para usarlos en la violencia. Una violencia que crea más caos e inestabilidad, que es el campo donde las ideologías fascistas pueden proliferar mejor.

Unas ideologías que las directoras plasman muy bien el modo en que se van infiltrando en Fus. Y lo hacen a través de un sistema hipercapitalista que deshumaniza por completo, hasta que no tienes nada. Es ahí cuando Fus decide unirse a dichos movimientos extremos: cuando sus notas no dan para ir a la universidad, cuando no es capaz de proyectar un futuro, cuando su hermano se va a París, cuando la relación con su padre se resquebraja. Ahí, para Fus, sólo queda rabia. Una rabia que la extrema derecha se aprovecha de ella.

‘Jouer avec le feu’ -‘The quiet son’ en su titulo internacional- muestra cómo un sistema completamente deshumanizado crea monstruos. Unos monstruos que, entre todxs, podemos evitar.

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