‘OASIS’ O CÓMO LOS MÁRGENES SE RIGEN POR EL MISMO CONTRATO SOCIAL

Al margen. En una institución, donde van a parar todxs aquellxs individuxs que no funcionan en el sistema social predeterminado, llega Marija (Marijana Novakov) y donde ya habitan Dragana (Tijana Markovic) y Robert (Valentino Zenuni). Tres personas que, en un ambiente prefabricado al margen y controlado, se verán envueltas en un triangulo amoroso donde los silencios dicen más que las palabras y donde el ambiente dictamina más que la voluntad de las personas. Un ‘oasis’ en diferido; en su dictaminación del individux catalogado como discapacitado. 

Marija (Marijana Novakov) llega a un lugar que no le pertenece; que no quiere pertenecerle. Un día a día común donde la dictaminación del entorno provoca un desaliento profundo en el amor propio: la creación del ‘sentirse diferente’ como algo que se convierte en verdad. Eso es lo que precisamente hace el entorno sobre ella. Entorno, y situación, que la lleva a enamorarse de Robert (Valentino Zenuni) y conocer a Dragana (Tijana Markovic), la novia de éste. 

Dragana (Tijana Markovic) siente lo mismo: la anhelación de una vida que le han vendido como normal. El tener hijos, creer en Dios, una pareja estable, todo reducido a un margen social materializado en la institución psiquiátrica que habita. Hábitat que la condiciona a unas actuaciones donde la gestión de sus sentimientos es inexistente; impracticable.

Gestión de los sentimientos que Robert (Valentino Zenuni), a pesar de su silencio, es capaz de transmitir pero no de controlar. Un control, aparente, que lo lleva a sumirse en una tristeza gobernada por un ambiente normativo a la supuesta felicidad dada en la institución psiquiátrica al margen pero, a la vez, gobernada por el mismo contrato social que nos gobierna a todxs. 

Todxs, Marija (Marijana Novakov), Dragana (Tijana Markovic) y Robert (Valentino Zenuni), con las muñecas cortadas; con el intento de suicidio como resultado de dicho contrato social.

Ivan Ikic nos traslada a una gran institución psiquiátrica en medio del campo donde la claustrofobia es una de las características principales del ambiente que la gobierna. Ambiente que, tras la cortina de ‘hogar’ que esconde, se establece un represivo contrato social. Ikic nos induce en unas imágenes silenciosas, pausadas y, a veces, incómodas donde, en cada una de ellas, se intenta buscar el significado de ‘hogar’ sin llegar a encontrarlo.

Más allá del contexto que te envuelva, compartir momentos es donde reside la creación del verdadero hogar: ésa es la fuerza de ‘Oasis’.

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