‘LA GOMERA’ O CÓMO LA CORRUPCIÓN SE HA VUELTO INNATA AL SER HUMANO

Un paisaje abrupto. De acantilado a acantilado se oye un silbido, un eco. Un eco que es contestado desde la otra punta del valle con un silbido de sonoridad diferente. Un mensaje con un receptor evocado por un emisor. Un lenguaje ilegible para la mayoría de mortales. Cristi (Vlad Ivanov) llega a la isla para aprenderlo. De la mano de Kiko (Antonio Buil) aprenderá dicho lenguaje para comunicarse, en su Rumanía natal, con la mafia para así esquivar a la policía y descubrir en qué abismo Zolst (Sabin Tambrea) ha escondido los 30 millones de euros. Millones que lo podrían sacar de la isla en la que se ha metido, de la situación intermedia en la que se encuentra, devolverlo a ‘La Gomera’ junto a Gilda (Catrinel Marlon).

Las situaciones intermedias son aquellas que hacen que las personas avancemos. Nos sitúan en un dilema donde debemos avaluar los posibles acontecimientos que nos pueden acontecer. El poder de decisión es, en esas situaciones, más palpable y definitorio que en ninguna otra. Cristi (Vlad Ivanov) entre la policía y la mafia tiene que decidir. 

La decisión no concierne a los sujetos que te sublevan, en cierto sentido, a la toma de dicha decisión ya que ambos, mafia y policía, tienen una normalización de la corrupción como aquello que integra per se un sistema que avanza, precisamente, por esto. Una corrupción normalizada con la meta de la acumulación de capital. 

Un capital que, en la fabrica de colchones, se han escondido dentro de uno de ellos. El asunto no es detener el camino del dinero, sino interferirlo para poder redirigir el final de este. Es como el silbido; es producirlo y simularlo con el paisaje, con la naturaleza. 

Corneliu Porumboiu nos lleva a un neothriller contemporáneo situado en Rumanía, La Gomera y Singapur. Un neothriller envuelto de naturaleza donde se puede contemplar la corrupción que ha sufrido ésta por el ser humano. Un ser humano que ha normalizado una corrupción como modus vivendi. Un filme donde la historia de cada sujeto o cosa que lo integran es igual de importante. 

‘La Gomera’ es un neothriller romántico e inconexo sobre la corrupción y la comunicación de aquellas personas que están en situaciones intermedias.

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