Un viaje hacia aquello desconocido, hacia aquello por lo que apropiarse, hacia aquello que el capital, a través de la mano del hombre, desea obtener. La historia de Fernando de Magallanes (Gael García Bernal), colonizador portugués, hecha presente a través del audiovisual. Un presente de la Historia en el que vemos, en lo concreto, su viaje, sus verdades, sus mentiras, sus manipulaciones, sus masacres y sus contradicciones. Unas contradicciones que la Historia monumental nos ha ocultado y que Lav Díaz nos muestra desde la Historia crítica. Un ‘Magallanes’ que nos muestra unos cuerpos, unos espacios y unas memorias atravesadas por la única categoría permanente en el tiempo: el capital, y el modo en que ésta se adapta para seguir existiendo.
Una existencia que, devuelta al presente gracias a lo audiovisual, nos deconstruye la historia monumental para construirla en detalle. Una existencia que el detalle la impregna de historia crítica, donde vemos lo concreto desde lo observacional. Vemos, en la fotografía que fundamenta el film, todas las personas como parte de la naturaleza, y no como ajenas a ella, cómo el capital nos ha situado y nos sigue situando. Un capital que, en la historia crítica de Magallanes, se alía con el Dios cristiano para su propia propagación e implementación. Una implementación que el capital siempre aplica con violencia, en un papel paternalista, que trae el caos. Porque el caos es lo que le permite su permanencia en el tiempo. Caos y asimilación a base de violencia.
‘Magallanes’ de Lav Díaz es contemplativa, visual y crítica con lo que cuenta. Y su fuerza para ello reside en mostrarnos cómo las personas somos parte de la naturaleza, no un ente separado capaz de dominarla por mucho que lo intentemos. Unos intentos que obedecen al capital inserto en nosotrxs y que es capaz de crear el caos a base de la aplicación de una violencia extrema. ‘Magallanes’ es historia crítica, y no monumental, en el sentido nietzschiano.

