‘9 LUNAS’ O CÓMO LA EMPATÍA Y LOS CUIDADOS NOS IDENTIFICAN 

¿Qué papel le otorgamos a la validación exterior? Por eso, cuando Ángel (Zack Gómez-Rolls) consigue trabajo en un reputado gimnasio, después de un año en paro, se siente realizado. Una realización que lo valida como entrenador personal, entre compañeros, con la familia, con la función que le otorga el capital al individux y con unx mismx. Pero en su trabajo ideal un día se encuentra mal, le vienen unos mareos, y decide pedir una cita médica a ver qué le sucede. En dicha cita, el doctor le asegura que está embarazado. Ángel es un hombre trans y, después del camino recorrido, decide abortar pero, llegado el momento de la intervención, se da cuenta de que su propia aceptación va más allá de la norma, no se sitúa en el blanco y negro: se mueve entre la escala de grises. Una escala que lo lleva, después de ‘9 lunas’, a dar a luz, a ser padre. 

Un blanco y negro que Ángel (Zack Gómez-Rolls) va mezclando para crear su propia paleta de grises. Una paleta que pasa por la familia, por los compañeros de trabajo, por el personal médico, por el proceso farmacológico y por los cambios que le produce el embarazo. Un proceso donde va sacando capas. Unas capas que creía superadas, no adheridas a su cuerpo, pero que siguen atravesándole desde el sistema binario que las estructuras sociales y culturales le imponen desde el capital. 

Patricia Ortega realiza una película accesible sobre la reformulación constante que es la identidad y el modo en que ésta se confronta con lo estructural que nos atraviesa como cuerpo social. Y lo hace con una historia que nos atraviesa a todxs usando la empatía y los lazos de cuidados como aquello que realmente puede superar dichas estructuras que atraviesan a las personas. Sobre todo a aquellas situadas en los márgenes. 

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