El sueño americano, si es que existe, pasa por la capitalización de la miseria en los mass-media. Margarita Levlansky (Anna Baryshnikov) no es plenamente consciente de ello, ya que sobrevive con su padre (Mark Ivanir), su hermano (Nerses Stamos) y su abuela (Galina Jovovich). Sobrevive cosiendo etiquetas de marcas de lujo a prendas baratas para venderlas por internet quedándose con el beneficio. Su sueño, en realidad, es ser modista pero su propia realidad no la deja. Hasta que decide presentarse en un concurso de televisión para modistas. Un concurso donde las prendas importan poco y las costuras de lxs participantes dominan el show. Unas costuras que Margarita intenta ocultar, centrándose en su talento. Un talento que no sabe si matará, servirá o sobrevivirá. Un concurso ‘idiotka’ que le devolverá, no sin pasar por la ironía, la vida a ella y su familia.
Una ironía que gobierna todos los ámbitos de la vida de Margarita, haciéndola la candidata perfecta para el concurso de moda en televisión al que asiste. Un concurso que se sirve de la espectacularización de los problemas sociales de una familia migrante rusa en el West Hollywood. Una espectacularización de la vida como mercancía, movida por el capital con tal de sacar plusvalía, a través de imágenes que apelen a lo sentimental y lo sensacionalista, tal como hace el mundo de la moda. Un mundo del que Margarita quiere formar parte.
‘Idiotka’ es el primer largometraje de Nastasya Popov. Una película donde la sátira se desarrolla en lo irónico para mostrar el modo en que el capitalismo tardío espectaculariza las imágenes como mercancías para comerciar con ellas. Y lo hace a través de Margarita, pero también del aparato de producción de imágenes como los influencers que hacen de jurado en el concurso o a través del sensacionalismo como modo de apelar a una audiencia. Y todo ello se halla en el centro de la película: la moda. Una moda que es a la vez banal y significativa —como el desfile final—.

