Alec (Caolán O’Gorman) es un adolescente que ayuda a su padre en el negocio online que tiene. Realiza tareas de camarógrafo, de montaje, de dirección de fotografía y, a veces, de dirección. Una empresa productora de videos pornográficos que, desde que la madre falleció, es el único sustento que ambos tienen: el padre como actor principal de los videos, junto a otras actrices de la industria, y el hijo realiza todo aquello para que el video se publique y así poder obtener ingresos. En el instituto, para una asignatura, decide realizar un trabajo sobre adicciones online. Concretamente, adicciones online al porno. Un trabajo que tiene que hacer con una compañera, según indicaciones de su profesora, para que incluya la visión masculina y femenina. Dicho trabajo lo realiza con Nina (Safiya Benaddi) una adolescente que hará que Alec triangule entre la industria del porno como sustento y lo que conlleva, su relación con el concepto de intimidad y el espacio que ocupa la figura de su padre en su vida. Una triangulación que lo llevará a estar ‘Truly Naked’.
Muriel d’Ansembourg realiza una ópera prima donde, a través de una historia singular, abarca tres temas principales. El primero es la relación que la juventud tiene con la intimidad. Más bien con el acto de intimar con otra persona y de dónde cogen dichos roles para simularlos. El segundo, derivado del primero, es la visión que tenemos sobre el porno y lo que la industria muestra. Aquí vemos el detrás de las cámaras de los videos que realizan Alec y su padre pero también el modo en que la economía de la atención exige ciertos comportamientos violentos con tal de generar visionados que aporten ingresos. Y el tercero es la relación que Alec mantiene con su padre (Andrew Howard). Una relación donde se confronta la masculinidad como concepto y como espacio para ocupar el mundo que habitamos.
‘Truly Naked’ no es una película perfecta. Su talón de Aquiles es que intenta, a través de estos tres temas, derivar hacia otros su discurso. Un discurso que puede parecer, a veces, impostado, donde la imagen se realiza sobre lo obvio. Pero también, he aquí su punto fuerte, nos recuerda la diferencia entre el artificio y lo real, entre lo que se ve y lo que se siente.

