‘LA SUPERVIVIENTE’ O CÓMO NARRARSE DESDE LO FICTICIO

 A través de una reconstrucción, acceder a la verdad. Una verdad que Tania Head fabuló sobre un  suceso terrorista que fue televisado y visto por millones de personas mientras sucedía. Su narrativa de ‘la superviviente’ del 11 de septiembre de 2001 cautivó a los medios, a las autoridades, a los familiares de las víctimas y al público en general. Trabajaba en la torre sur de las torres gemelas cuando tuvo lugar el impacto de dos aviones. En la torre norte trabajaba su marido que falleció en el primer impacto. Se iban a casar en breves y habían celebrado la pedida de mano en las islas Hawaii. Una narración de su verdad que, en 2007, el periódico The New York Times desmontó, revelando que la narrativa de Tania no era cierta, era una reconstrucción ficticia de una vivencia no sucedida. Una ficción narrada, en realidad, por Alicia Esteve Head, una mujer barcelonesa que no había estado en las torres gemelas antes de aquel 11S. 

Kike Maíllo y Markos Goikolea realizan un documental sobre el modo en que interactúan la realidad y la ficción, lo que narramos y lo que sucede, y lo colectivo y lo individual. Y lo realizan a través de una figura reconstruida en un teatro, con la actriz Hannah Becker interpretando a Tania head. Una interpretación que reúne lo real y lo ficcionado, lo sucedido y las narraciones que elaboramos según cómo nos atraviesa lo colectivo desde nuestra propia individualidad. 

‘La superviviente’ es interesante porque muestra, en una historia muy singular e impactante, el modo en que todxs, en cierto sentido, nos apropiamos de lo sucedido para narrarnos frente a una colectividad concreta en la que nos proyectamos desde nuestra individualidad, desde nuestro lugar en el mundo. Un mundo que nos atraviesa desde lo narrado, lo real y lo colectivo, y que proyectamos, como Hannah Becker, encima de un escenario desde lo ficcionado, lo sucedido y lo individual. Es dicha interacción lo que crea el escenario social en el que nos movemos todxs, lo único que Tania Head lo llevó al extremo. Quizás demasiado. 

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