La rutina es un loop infinito. Un momento consecutivo que lo mata todo o, en su paroxismo, lo aviva. Bárbara (Belén Cuesta) y Antonio (Berto Romero) son una pareja atrapada en dicha rutina. Una rutina que, para romperla, deciden escaparse, sin su hijo, a una casa rural para desconectar de todo y, según su terapeuta de pareja, volver a conectarse entre ellxs. En esa búsqueda de conexión, al llegar a la casa rural, les recibe Carlos (Javier Cámara), el gestor de la casa donde se disponen a pasar el fin de semana. Primero les enseña el jardín, luego el comedor, la cocina, su habitación y de vuelta a empezar, de vuelta a la entrada de la casa. Con una sensación extraña, los tres personajes desorientadxs discuten un posible déjà-vu. Un déjà-vu que se repite cada 5 minutos. ‘5 minutos más’ que tienen para solucionar los problemas de pareja o para destruir el mundo. Si es que el mundo está llegando a su final.
Javier Ruiz Caldera, con un guión de Berto Romero, realiza una película divertida y atrevida donde dibuja el tiempo como un espacio donde las personas que lo ocupamos podemos cambiarlo, moldearlo. Y lo hace con una maestría que hace que lx espectadorx no quiera apartar la mirada, esperando qué será lo próximo que sucederá. Una incerteza que escala a la paranoia de la catástrofe que nos dibuja el futuro. Un futuro moldeado, cuando Antonio consigue tener cobertura, por unas redes sociales que dibujan un posible fin del mundo.
‘5 minutos más’ es un loop sobre el modo en que la rutina aniquila nuestro ámbito de actuación a través de la repetición. Una repetición que, amplificada por las redes sociales, puede llevar cualquier discurso a convertirlo en verdad. Una verdad que no se asemeja a la realidad y que, al igual que Bárbara y Antonio, nos puede llevar a cometer atrocidades que no nos veríamos capaces de realizar. Unas atrocidades que el director nos muestra a través de planos subjetivos, otorgándole potencia al acto cometido, o dividendo la pantalla para que confluyan los puntos de vista de los tres personajes.

