‘SANGUINE’ O CÓMO EL CAPITALISMO MODIFICA NUESTRO ADN 

Margot (Mara Taquin) es una joven doctora residente en practicas en urgencias. Hélène (Karin Viard) es su jefa. Una mujer dura, deshumanizada por el capitalismo, que sólo quiere optimizar el servicio atendiendo al mayor número de pacientes en el menor tiempo posible. Con la presión, Margot se esfuerza al máximo hasta que empieza a notar cambios físicos en su cuerpo. Un cuerpo que se ve desnaturalizado, desprendido de sus funciones vitales, y llevado al límite. Un límite que hará que su torrente sanguíneo se acelere y que se iguale a los tiempos del hipercapitalismo actual. Un esfuerzo que la llevará a una sudoración de ‘Sanguine’ hasta que su cuerpo responda al ambiente sometido. 

Marion Le Coroller y Thomas Pujol realizan un guion donde se cruza el cuerpo con el capital en un contexto muy concreto: el servicio de urgencias de un hospital francés. En él, vemos el modo en que el hipercapitalismo empuja a la deshumanización de su entorno para que éste prolifere pero, también, cómo los cuerpos se ven sometidos a él a través de la adopción de los tiempos del capital y las modificaciones pertinentes para responder a sus necesidades. Unas necesidades que el capital se procura de revestir como ‘ser competente’ para ‘ser solvente’, hecho que lleva a una optimización del servicio de urgencias. Una optimización que, para el capital, no se entiende sin la deshumanización. 

Aunque la metáfora que guía el film se siente obvia, es la muestra de la modificación del cuerpo de Margot por el hipercapitalismo lo que es interesante. Y es interesante porque, a través de las imágenes, nos muestra cómo éste se va insiriendo en su cuerpo, lo va modificando, y va cambiando sus tiempos para que responda a una optimización deshumanizada, que es donde el capital se mueve a sus anchas. 

‘Sanguine’ es una ópera prima inteligente donde la directora hace hincapié en el modo en que hemos naturalizado el hipercapitalismo, relegándonos a nostrxs a un segundo plano. 

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