‘LADY SNOWBLOOD’ O CÓMO DARLE SENTIDO A LA EXISTENCIA

En una fría noche de invierno, cae la nieve. Entre los barrotes de una cárcel, nace Yuki (Meiko Kaji) y, a la vez, su madre fallece al alumbrarle la vida. Una vida, la de Yuki, creada para la venganza. Una venganza que su madre había planeado como único motivo existencial. Un motivo que hereda su hija, en nombre de ella, para matar a aquellxs que asesinaron a su marido, su hijo y la torturaron para que, al buscar venganza por lo sufrido, la llevaran a la cárcel. Una cárcel donde se acuesta con todos los presos para engendrar a un hijo que continue su cometido. Al final, nace Yuri, nace ‘Lady Snowblood’. Una mujer duramente educada por el monje Dokai (Ko Nishimura) para realizar su cometido: localizar a aquellxs que mataron a su familia y pagarles con la misma moneda.

Toshiya Fujita adapta una historia sencilla de venganza pero compleja en su forma. Una forma elegante y salvaje en la proporción justa, con un fondo histórico que deja sus tintes en la narración que plantea. Una narración marcada por la escena inicial donde lo clandestino —la cárcel— y lo inocente  —Yuri y su nacimiento allí— se entrelazan para mostrarnos desde donde emerge la venganza. Una venganza que se sitúa como motivo existencial. Una existencia, la de Yuri, en blanco y rojo. Un blanco y un rojo que le sirven al director como colores narrativos: un blanco puro, como Yuri y su rabia, y un rojo pasional, táctil, en consecuencia con la rabia que alberga la protagonista. Al final, el ser caduco. Un ser que se funde en la nieve.

‘Lady Snowblood’ es un cómic adaptado por Toshiya Fujita con una elegancia visual y sonora extraordinaria donde no nos muestra el camino de la venganza, sino la venganza en sí misma, y cómo esta puede ser un motivo existencial cuando la existencia no tiene ningún sentido.

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