‘THIS MUST BE THE PLACE’ O CÓMO NOS SITUAMOS EN NINGÚN LUGAR

Aburrirse. Haberlo hecho todo, haberse sentido realizado, admirado y, ahora, no tener que hacer nada. Vida contemplativa. Tenemos aprehendido la idea de tener objetivos, motivaciones y, cuando éstas nos faltan, sentimos una especie de vacío; de ausencia. Aburrimiento; aquella sensación de fastidio. Fastidio provocado por la falta de diversión; de interés por algo.

Cheyenne (Sean Pean) se encuentra en ese mismo lugar. Con esa misma falta de interés. Ha estado en lo más alto, ha sido realmente admirado, pero ahora vive en Dublín, en la normalidad. En un lugar donde no se siente vivo, pero tampoco está muerto. 

La muerte de su padre, prisionero en un campo de concentración Nazi, lo lleva a descubrir la motivación de éste: la venganza por la persona que lo llevo a dicho campo de concentración. Cheyenne hace suyo dicho objetivo, llenando el vacío que tenía, viajando a Nuevo México.

El sentido de la vida es el que uno le da a ésta. No hay más. La necesidad imperante de tener motivaciones. Más bien, la necesidad, impuesta, de tener motivaciones. Impuesta por la necesidad de sentirse realizado; de que las demás personas vean que estás realizando cosas. Cosas útiles, funcionales.

Es la forma la que debe estar determinada por la función. Son nuestros movimientos, nuestros actos, lo que significa nuestras motivaciones. Motivaciones que, en el fondo, funcionan como pequeños engranajes que, socialmente, hacen que funcione el todo. Todo que, deja de funcionar, cuando esos engranajes no tienen función; no tienen significación.

La vida contemplativa no está bien vista. No la vivimos. La vivimos en el vacío, en la futilidad de las cosas, de la vida. Procrastinar. Procrastinar no es fácil pero, sin embargo, está infravalorado. En un mundo donde lo útil, lo funcional tiene cabida, su contrario se aprecia como aquello inverosímil; sobrante. Ese es el estado de Cheyenne.

Incluso, para Cheyenne, realizada la venganza del hombre que llevo a su difunto padre a un campo de concentración, la procrastinación le vuelve a invadir. La vida es lo que pasa mientras tu haces otros planes y, mientras haces dichos planes, nada pasa. En el fondo, él está en Nuevo México, no en India, y, por lo tanto, no está intentado encontrarse a sí mismo. No hay que encontrar nada. No hay que hacer nada. Simplemente, es así. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s