‘INTERIOR. LEATHER BAR’ O CÓMO DESDIBUJAR LOS LÍMITES

Límites. Finito. Desde donde empiece algo hasta donde acabe. Mental o físicamente. Bordes que nos han enseñado, hemos heredado y aceptado. Bordes que dibujan un contenido dentro de un continente. Continente que mantiene lo privado haciéndolo público. Un interior que se vuelve exterior. Unos roles que cumplimos, dentro de nuestros bordes, para transfigurarlos.

‘Interior. Leather Bar.’ un espacio privado donde se realizan actos privados con un público. Un público que no quiere ver dichos espacios privados. ‘Cruising’, William Friedkin, y la dictadura de lo públicamente moral, restando la parte privada de la moral. Una recreación sobre lo que no se muestra en pantalla. Escenas censuradas por lo público por ser, precisamente, privadas.

James Franco y Travis Mathews dibujan esos mismos límites censurados en ‘Cruising’. Nos muestran lo que no queremos ver como espectadores —pero sabemos que existe— y lo que nos es dentro de nuestros bordes, nuestro contenido, y nuestro continente. Nos muestran un film metodológico. 

Metodológico en cuanto nos muestran el cine dentro del cine y el modo en que este interactúa en sí mismo. Un film  que impone una visión que no quiere ser vista. Más bien, que no puede ser vista y que expresa los bordes del frame con los bordes de nuestra mente. 

Bordes, los del frame y los de la mente que expresan unos roles que cumplimos todos. Por fuera y por dentro. Comporta una forma. Forma derivada de lo sexual innato que se desarrolla como un rol en lo social. Así, la sexualidad se toma como una papel; una interpretación.

Pero lo sexual como interpretación no existe. La sexualización del ser no comporta una actuación porqué lo sexual conlleva un comportamiento hacia uno mismo y hacia los demás. O no debería ser de ese modo.

Es esa misma relación, que se da pero no tendría, lo que los 40 minutos censurados de William Friedkin muestran. Muestran la relación entre lo heterosexual y lo homosexual. Muestra, otra vez, el mundo polarizado. Polos que se asimilan; se asemejan; compiten pero no llegan a un punto medio entre lo público y lo privado en sí.

‘Interior. Leather Bar’ es una ambigüedad. Un interior de cuero e imágenes duras pero necesarias de ver. Necesarias de ver porque nos otorga un papel dentro del cine, con el cine, con nuestras interpretaciones, con nuestra sexualidad, con nuestra censura. 

En el interior, en el bar de leather, James Franco y Travis Mathews sólo, entre copas y cuero, nos preguntan: ¿Qué parte de esto es tuyo?.

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