‘O ORNITÓLOGO’ O CÓMO SANTIFICARSE EN LO CONTEMPORÁNEO

Observar. De lejos o de cerca. Observar las costumbres de los animales que habitan, de los pájaros que cercan los cielos. En medio de la naturaleza. Fernando (Paul Hamy) se dedica a estudiar dichas costumbres, las de los pájaros, en su hábitat, en la naturaleza. Es ‘O ornitólogo’ en la película dirigida por João Pedro Rodrigues.

De observar a ser observado. De animal visto a ser el animal visto. De la calma a la tempestad y de la civilización a lo salvaje. Fernando (Paul Hamy) pasa de la calma de la naturaleza a la tempestad de ésta engullido por unos rápidos del río donde navega con su canoa. Ahí, al despertar después de ese viaje, se encuentra con la crueldad del bosque pero, como animal que también es, con el calor que ofrece la naturaleza. Todo para volver a la realidad. Siendo él pero no el de antes.

San Antonio de Padua, patrón de Lisboa y de Padua, Italia.  Patrón de los enamorados, de los que buscan pareja, de los indios Tiguas, de los viajeros, de los criadores de cerdos. Dícese de él que lo visitó Jesús, y que tenía una oratoria atrapante y exquisita. 

Fernando (Paul Hamy) es nómada. En su viaje a lo salvaje, se encuentra con dos peregrinas chinas, las cuales pretenden castrarlo. Es perseguido por el demonio; por unos chamanes adoradores del fuego y criadores de cerdos. Es visitado por Jesús, un chico pastor con el que tiene sexo y lo acaba matando. Es vislumbrado por el espíritu santo; por la paloma blanca. Es encontrado por el hermano de Jesús y, finalmente, devuelto a  su existencia.

La santificación de un ser pasa, necesariamente, por una transformación. Es un rito de paso que busca lo extraordinario en lo ordinario; elevar lo conocido a algo superior. Es, en definitiva, un viaje alucinógeno y alucinante para con uno mismo, por lo menos en el sentido más metafísico de recorrido. Es lo pagano catolizado pero, a la vez, ver lo pagano en lo católico.

João Pedro Rodrigues nos santifica en tres actos; en tres estados: ser primis, ser mutatio y ser absoluta.  Nos muestra un viaje alucinógeno al centro de la naturaleza donde nosotrxs, como humanos, no estamos centrados, hay otros habitantes, otros seres. Observamos la permeabilidad del ser. Permeabilidad entendida como cambio absoluto y constante. Nos enseña los caminos que hay que recorrer, o no. Eso depende de cada uno.

‘O ornitólogo’ es una oda a la santificación. A la santificación contemporánea, entendida como un proceso constante, que todxs realizamos. Un proceso, en sí, subversivo. Pues no se trata de una espiritualidad católica. Trata de una espiritualidad basada en el cambio, en lo líquido. Es, en definitiva, una obra maestra audiovisual sobre la santificación subversiva.

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