‘EN LOS 90’ O CÓMO REMEMORAR UNA EPOCA DECADENTEMENTE DORADA

Los Ángeles. Estados Unidos. Stevie (Sunny Suljic) es un adolescente de 13 años que vive en un barrio de la periferia con su madre (Katherine Waterston) y su hermano mayor (Lucas Hedges) de otro padre pero de la misma madre. Madre joven que tuvo a su primer hijo con 18 años. Hijo que, en la actualidad, agrede al pequeño Stevie. Y Stevie que huye de un hogar donde es invisible para ambos, para su familia. No se sabe bien qué año es. Sólo que nos situamos ‘En los 90’ de la mano —y cámara— de Jonah Hill.

Siempre pensamos que otras décadas siempre fueron mejores. Puede ser. De hecho, seguro que lo sea. Pero el presente siempre viene definido por lo precedente, por lo que fue y por lo que hoy en día es. Pero, ante todo, hay que diferenciar: la idealización, desde el ahora, que se hace de décadas pasadas y lo que realmente fue dicha década.

Stevie (Sunny Suljic) busca ser visible, para alguien. En una década donde lo positivo invade el ser exterior, el interior de éstos sigue intentando sobrevivir en un ‘L.A.’ donde sólo se ha maquillado la superfície. Sólo el skate puede darle visibilidad a Stevie. Más bien, el skate puede darle la conexión a un mundo de aceptación, amistad y afecto y, a la vez, de rechazo, de problemas y de fomento del instinto de supervivencia.

En los 90, en el mundo exterior, con su skate; es allí donde Stevie conoce las drogas, las leyes, el conocer a chicas y chicos, la amistad, la aceptación, el rechazo, el instinto de supervivencia y las relaciones fraternales pero no con su hermano. Allí, conoce lo que es ser adulto. Ser adulto siendo un niño de 13 años. Es la salvajidad de crecer; la jungla en la que crecemos; el querer gustar más que gustarse a unx mismx. Un proceso de aceptación que viene más definido por los demás que por unx mismx.

Jonah Hill nos muestra un Los Ángeles donde todo es posible pero no para todxs. Muestra unas personas que han empezado a vivir; su vida, pero que no tienen ganas de vivirla como los demás. Muestran una brecha entre la generación de los 80 y los 90 pero, en el fondo, saben que acabaran como la generación de los 80.

El director muestra, en el fondo, una visión de las dos caras de la moneda: la frivolidad imperante ante la realidad caducada que definió la vida de Stevie, de sus colegas, de sus hogares, de Los Ángeles y de los 90 del siglo pasado.

Una obra maestra que toma todo su simbolismo cuando se pone en contraste lo que ha grabado el colega de Stevie, Fourth Grade (Ryder McLaughlin), con lo que ha visitado el espectador. Sentimientos encontrados sobre una década que nos queda en el recuerdo pero que vivimos intensamente. Un excelente diálogo entre el film y el espectador situado ‘En los 90’.

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