‘THE HUNT’ O CÓMO EL PODER NO DISCRIMINA

Despertar en medio de un bosque con una mordaza en la boca. Averiguar, a los pocos segundos, que hay más personas como tú, en ese bosque. Conseguir sacarte la mordaza para ver que seguís desorientadxs en medio de la naturaleza donde hay una caja que, al abrirla, sale un cochinillo y, seguido, una caja con armas. Entonces, un disparo y una defensa ‘necesaria’: a empezado ‘The Hunt’.

Una caza de personas supuestamente escogidas al azar que ‘necesitan’ una defensa. Defensa que les llevará a cazar o ser cazado, un concepto delimitado por quién otorga el poder y quien lo delibera a quién lo acepta y cree poder ejercerlo siendo subyugado. Una subyugación que lleva a la defensa, simbólica y literal, tan presente en Estados Unidos, donde esta caza se lleva a cabo.

Sobre derechos y obligaciones. Derechos como ciudadanos que otorgamos el poder de la violencia al Estado y obligaciones que subyacen a esta misma situación. Situación que lleva a la paradoja estadounidense: el derecho de tener pistola por seguridad hace la sociedad más segura y, a la vez, más violenta unxs con otrxs. En el fondo de ello, el país neoliberal más agresivo del planeta; un estado que, por intereses, lo prefiere así.

Pero el poder no distingue de ideologías, es igual que la moral, supuestamente neutras. Neutralidad que, ayudada por los intereses que hay detrás, supone una superioridad que, dentro de este estado neoliberal y con las reglas del juego que otorga por sistema, vienen dadas por el dinero, el estatus social que se desprende de este y, consecuentemente, del poder. Estos tres últimos más dominantes que la ideología en el conjunto social. La caza, en este contexto, parece de lo más justo, aunque sea otra barbaridad.

Craiz Zobel en la dirección y Nick Cuse junto a Damon Lindelof en el guión sintetizan el concepto de poder dentro de la sociedad estadounidense. ‘The Hunt’ es desgranar este concepto para ver qué lógicas imperan en él desde los dos tipos de individuos que pueblan en la sociedad: la clase baja y la clase alta, de derechas y de izquierdas, letrado o ignorante. Lo realmente importante de ‘The Hunt’  es que los esquemas asociativos de estas dicotomías se están rompiendo y, lo peor, es que se están rompiendo en nombre del ‘poder’. 

‘The Hunt’ es un recordatorio de que los líderes —la gente que ostenta cierto poder en cualquier escala— suponen la ignorancia de los que creen que están por debajo, independientemente de las influencias ideológicas. 

Como Crystal (Betty Gilpin) y Athena (Hilary Swank); más importante que leer el mismo libro es la interpretación que se lleva a cabo de él. Hasta que te das cuenta que has ganado a la liebre.

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