‘MARTIN EDEN’ O CÓMO SITUARSE ENTRE LO BURGUÉS Y LO PROLETARIO

Como otro día más, salir a faenar en el barco, escribir en una libreta pequeña y sucia, y disfrutar de la compañía de una mujer después de una verbena para dormir, de nuevo, en el barco. Barco que, desde allí, verá cómo recibe una paliza Arturo Orsini (Giustiniano Alpi). Paliza de la que, Martin Eden (Luca Marinelli) lo librará, y liberación, la de Arturo Orsini (Giustiniano Alpi), que situará a Martin (Luca Marinelli) en una comida, en un palazzo, en la alta sociedad italiana, donde se volverá preso del amor por Elena Orsini (Jessica Cressy) la cual lo instruirá en la cultura y cultura que lo llevará a perseguir su sueño de ser escritor. Sueño que, después de la condena del amor,  sublevará a Martín Eden. 

Sublevación que lo llevará a seguir con la lectura, con la escritura, mientras va de trabajo en trabajo para sobrevivir y de negación tras negación de sus textos por los editores. Editores que finalmente deciden publicar un texto con el fin de expresar una crudeza real que se vuelve dantesca en la lectura, más no así en el contexto que les rodea. Un contexto marcado por unos extremos muy agudizados donde la abundancia o la carencia son normativas. 

Un contexto de abundancias y carencias guiado por una supervivencia que, como su amada (Jessica Cressy) le dice a Martin (Luca Marinelli), sus textos mantienen una crudeza que la gente no quiere ver. Unos textos que se construyen, como las imágenes que inauguran cada capítulo del film, una realidad yacente y, a la vez, clausurada por el diálogo abrupto entre clases sociales de la época. Diálogo que define el proceso creativo de Martin Eden (Luca Marinelli).

Diálogo que se mueve entre lo burgués y lo proletariado: aquello que se acomoda, que se mantiene y aquello fluyente y en mantenimiento. Unas voces que se reflejan en la imposibilidad de Elena (Jessica Cressy) y Martin (Luca Marinelli) pero también en la autodestrucción de aquello que se es y que te acaba poseyendo en oposición a tus fundamentos; tus diálogos internos. 

Pietro Marcello nos reformula a Jack London para hacernos ver, en el contexto del siglo XX, la construcción del mundo que nos rodea en la actualidad. Una construcción que evoca a sus personajes a un desmembramiento del ser como aquello absurdo, como aquello atravesado por el poder, cualesquiera que dicho poder sea. 

‘Martin Eden’ es un film donde cada acto humano es atravesado y guiado por la voluntad de poder. Una voluntad que dictamina, en una paradoja, nuestros actos.

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