‘HELENE’ O CÓMO SE CREA IDENTIDAD EN EL ARTE

Retirada en el campo. 1915. Helene Schjerfbeck vive con su madre anciana. Retirada también del circuito artístico de la época, dedica sus días a cuidar de su madre, de la casa que habitan y a la pintura. Una pintura que la ayuda a sobrellevar su áspera cotidianidad. Una cotidianidad que se verá truncada cuando un marchante de arte y su ayudante la visiten para proponerle una exposición con su obra. Visita que cambiará la áspera cotidianidad de Helene (Laura Birn) cuando se entrelacen sentimientos con éste. Un entrelazado que se verá marcado por la diferencia de edad entre el marchante de arte y la artista y se reflejará en una visión bruta de la obra de esta última. 

Obra, la de Helene Schjerfbeck, marcada por un naturalismo, una cotidianidad, una crudeza y un brutalismo afinado donde los retratos y las situaciones cotidianas servían como inspiración y reflejo de aquello sentido y plasmado, a la vez, en el lienzo. Un lienzo que, después de sus encuentros con Einar Reuter (Johannes Holopainen), el marchante y crítico de arte, se difuminarán, se disolverán, se enmudeceran, en unas tonalidades marrones, negras, blancas, como el paisaje finlandés que envuelve a la pintora. 

Pintora y mujer. No mujer pintora. Una declaración que Helene (Laura Birn) utiliza para dejar claro un patriarcado fuertemente arraigado en la época, no sólo en los hombres y perpetuados por ellos, sino continuado por las mujeres. Un patriarcado que ella, Helene (Laura Birn),subvierte en su día a día, con pequeñas acciones y, también, colaborando con la liga feminista finlandesa, junto a su amiga Helena Westermarck (Krista Kosonen), para conseguir el sufragio universal.

Antti J. Jokinen nos presenta una historia donde cómo un acontecimiento personal influye la obra de una gran artista. Nos lleva de 1915 a 1923, junto a Helene Schjerfbeck (Laura Birn), a descubrir la evolución y el proceso creativo de su obra. Nos lleva a cuestionarnos el amor propio y su procedencia. Nos lleva a cuestionarnos nuestro papel para con nosotrxs mismxs. Nos lleva, si nos dejamos llevar, a una escenas austeras, brutas, frías pero, aunque incómodas, reconfortantes, como los paisajes de Finlandia. 

‘Helene Schjerfbeck’ es una parte de la historia de una mujer, de una pintora, de una feminista, de una enamorada, de un momento, de una identidad.  

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