‘EL MONSTRUO DE ST. PAULI’ O CÓMO RADIOGRAFIAR UN ASESINO EN SERIE

Sankt Pauli, Hamburgo. Años 70 del pasado siglo. Un siglo marcado por un auge capitalista extremo con procedencia de escasez extrema por las guerras y los horrores del  inicio de dicho siglo.  Horrores que afectaron a Fritz Honka (Jonas Dassler) y los cuales perpetuó. Los perpetuó imbuido en una rabia que le cegaba dejándole ver sólo el cuerpo ajeno de las mujeres prostitutas que lo acompañaban a su casa. Cuerpos que acababan mutilados, despedazados, silenciados, en la buhardilla de su apartamento de Sankt Pauli. De ahí, que le apodaran ‘El monstruo de St. Pauli’.

El miedo es la negación de la posibilidad de la certeza de un futuro próximo o, en cualquier caso, medianamente próximo certero con nuestras predicciones y/o ideales. La pérdida de control puede ser el medio en que éste nos llega. Un miedo que, propio, ajeno, imbuido o inesperado, siempre provoca modificaciones en las conductas sociales de las personas. 

Unas modificaciones que, para soportarlas, se pueden llevar, en algunos casos, alterando estas mismas. El abuso del alcohol es una de ellas. Un uso y abuso reiterado que puede llevar a una retroalimentación del miedo precedido, en unas situaciones que se repiten con los mismos patrones.

Patrones, los del monstruo de St. Pauli, que son el resultado de los traumas precedidos junto con el consumo excesivo de alcohol, junto con el resultado de dicha situación creada por el miedo. Miedo al que reacciona en ‘el guante dorado’, en público, contratando los servicios de prostitutas y, en privado, asesinándolas y descuartizándolas. 

Fatih Akin realiza una radiografía audiovisual, con mucha crudeza, de un asesino del barrio de Sankt Pauli en Hamburgo donde la imparcialidad de la cámara-escritura nos invade, precisamente, por la lejanía que nos presenta. Una lejanía que nos permite ver los motivos ulteriores de los asesinatos cometidos por Fritz Honka (Jonas Dassler): miedo e impotencia mezclado con mucho alcohol.

También nos permite ver un Jonas Dassler llevando el metraje con soltura. Un metraje que, aunque a veces excesivo en su duración, siempre aclara su intención. 

‘El monstruo de St. Pauli’ es, en definitiva, una aproximación a las conductas de Fritz Honka desprendidas del miedo y la impotencia mezcladas con alcohol y, en últimas, el modo en que este círculo se retroalimenta. 

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