‘THE POWER OF THE DOG’ O CÓMO LA FALTA DE AMOR NOS LLEVA AL ODIO

Pastoreo, bourdeles, cowboys, dinero como ley y la nada como contexto. La historia de Phil (Benedict Cumberbatch), su hermano George (Jesse Plemons), Rose (Kirsten Dunst), su hijo Peter (Kodi Smith-McPhee) y el fallecido Bronco Henry en un rancho del medio oeste norteamericano. Rancho donde George (Jesse Plemons) creará una familia con la camarera Rose (Dunst) y su hijo (Smith-McPhee), gerentes del bar del pueblo, enfrentándose así a su hermano Phil (Cumberbatch). Unos enfrentamientos que llevaran a cada unx de ellxs al amor, al odio y a los millones de matices que hay entre ellos. Matices que lxs llevarán a ‘The power of the dog’.

Poder que se mostrará en dos esferas principales: aquello público —lo que dejamos ver— y aquello privado — lo que contenemos en nosotrxs mismxs—. Público y privado que no tienen relación alguna con aquello que capta lo otro, lo externo, las demás personas. Personas que ven un referente masculino en un hombre homosexual reprimido por su contexto, o que ven una dulce ama de casa donde los traumas del pasado se inundan en alcohol en el presente.

Esferas, la privada y la pública, regadas por contradicciones constantes: Phil (Cumberbatch) es libre en la naturaleza, dándose un baño en el río, sin ropa, sitio y situación donde lo público y lo privado se muestra en su completa contradicción. Contradicción que también vemos en el difunto Bronco Henry, el cual no está en presencia por su defunción pero sí encontramos su influencia en el contexto presente, tanto público como privado y a diferentes niveles y comprensiones. 

Niveles y compensaciones que las fuertes leyes sociales establecidas de aquel pasado contrato social restringen el amor volcándolo hacia el odio: la muerte de Bronco lleva odio a Phil (Cumberbatch), el odio de Phil hacia Rose (Dunst), Rose trae amor hacia ella por parte de su hermano, y el amor de Rose hacia su hijo (Smith-McPhee) lo lleva a éste a reuír de ella. 

Jane Campion nos trae un wéstern para ver en 70mm donde el gesto es aquello que influye más en la visión de lxs espectadorxs. Una visión entre el amor y el odio dentro de un estricto contrato social donde, en últimas, nos quedará la nada. 

‘The power of the dog’ es la interactuación de lo público, lo privado, el odio y el amor. 

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