‘SWAN SONG’ O CÓMO DESAPARECEN LAS BASES DEL PRESENTE

Patrick Pitsenbarger (Udo Kier) transcurre sus días en una residencia de ancianos doblando servilletas y fumando los delicados cigarrillos, a escondidas, de la marca ‘More’. Un día a día monótono, plano, donde de su pasado no queda nada, sólo una caja debajo de la cama de recuerdos personales. En dicha cotidianidad, recibe la visita del abogado de una de sus clientas y amiga fallecida para que la peine y la maquille para su velatorio. Un encargo, el último, que lo transportara a su gloria como peluquero y estilista, a revivir su difunto amor, a escapar del asilo donde vive, a su ‘Swan song’.

Un final trágico como el mundo que, tanto fuera como dentro del asilo, le rodea. Dentro, unas personas que son la sombra de lo que fueron y, fuera, la grandilocuencia de lo que fue y lo que se desvanece en el olvido de las personas que actualmente lo habitan. Como la casa que Pat (Udo Kier) habitó con su novio que falleció de SIDA o el pub donde las Drag Queens expresaban su glamour, su grandilocuencia, su poderío, convertido próximamente en una aburrida, monótona e impersonal gastrotaberna (¿qué coño es ese término?¿No son todas las tabernas lugares donde comer?).

Un mundo en desaparición, como la amiga difunta de Pat (Udo Kier), los espacios seguros y que son familia como el pub gay del pueblo, los amigos de confidencias, alegrías y penas, y los anillos, la purpurina y el ingenio estético y estilístico como arma subversiva.

Un mundo subversivo que fundamenta el establishment homosexual de hoy con un desliz olvidadizo para con nuestro pasado. Un pasado que, como Pat (Udo Kier), intenta buscar su última actuación a modo de brillar en el presente mostrando el pasado: el retorno, fugaz, de la Liberace de Sandusky. 

Todd Stephens nos recuerda, en esta divina y maravillosa película, que nuestro presente se construye y se cimenta en un pasado que es necesario glorificar y re-presentar con tal de protegernos en esencia. Un historia original y reluciente con un Udo Kier magnifico, deslumbrante, capaz de ser él mismo la representación del pasado, el presente y el futuro del entendimiento de los derechos LGTBIQ. 

Swan Song’ es el final trágico de un mundo en desaparición que tenemos, entre todxs, que revivir. 

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