‘LA CONDITION’ O CÓMO LIBRARSE DE LOS CONDICIONANTES QUE NOS ESTRANGULAN

1908, la campiña normanda. Céleste (Galatéa Bellugi) es una mujer de 19 años que trabaja como sirvienta para el matrimonio burgués formado por André de Boisvaillant (Swann Arlaud) y Victoire de Boisvaillant (Louise Chevillotte).  Cada noche, después de trabajar todo el día a las ordenes del matrimonio, André se cuela en la habitación de Céleste para forzarla a tener sexo con él, ya que su mujer, Victoire, se niega a mantener cualquier contacto. Conforme pasa el tiempo, Victoire descubre que Céleste ha quedado embarazada de su marido. Un hijo que Victorie decide aceptar con ‘La condition’. Una condición que llevará a ambas mujeres, desde sus posiciones sociales dispares, a crear un vínculo más allá de la clase y del patriarcado, más allá de todo aquello que las atraviesa. 

Jérôme Bonell realiza una película sutil, que se construye navegando entre las apariencias y las realidades de cada personaje. Unos personajes que van acumulando tensión entre ellxs, pero también deconstruyen, entre ellas, los vínculos preestablecidos que se les imponen. Unos vínculos que acaban por establecerse más allá de la condición de clase, de su posición social y de la identidad. Lo que acaba primando es quien es una para la otra y el modo en que la crianza y los cuidados representan enlaces más fuertes que aquellos que el capitalismo patriarcal pueda asignar a lxs individuxs. 

‘La condition’ es un híbrido fílmico que guía a lx espectadorx por un camino tortuoso. Un camino que nos va confundiendo hasta que al final vemos cómo Victoire y Céleste son capaces de vivir más allá de la clase, más allá del patriarcado.  Un camino que empieza como ‘El cuento de la criada’, pasa por un film de época, una zona oscura y, finalmente, una revelación identitaria más allá de aquello que nos atraviesa. Y el director navega entre este híbrido con unas interpretaciones magnificas que representan la tensión bien calibrada de buscarse pese a los condicionantes que nos envuelven y que, muy a menudo, nos estrangulan. 

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