‘ORWELL 2+2=5’ O CÓMO DIALOGAMOS CON NUESTRO PRESENTE

‘La guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es poder’. Tres contradicciones que guían la obra de George Orwell ‘1984’. Una obra que Raoul Peck en ‘Orwell 2+2=5’ utiliza para explicar nuestros tiempos. Una explicación que va entrelazando con la vida del escritor, la necesidad de vislumbrar verdades y un acercamiento cruel y duro a nuestro entorno. Un entorno donde estas tres contradicciones nombradas al principio se van cumpliendo como profecías anunciadas por Orwell. Unas profecías que muestran el uso de ciertos conceptos por las clases poderosas para perfilar la realidad a su favor, moldeando la masa a su antojo. Una masa que acaba cayendo en la manipulación de dichos conceptos y que el escritor, tanto en su vida como en su obra, intenta sacar a la luz, como Raoul Peck nos intenta mostrar. 

Una demostración que el director realiza a través de tres canales: la voz en off de George Orwell, el uso del archivo en formato fílmico, fotográfico y narrativo, y las imágenes del presente. Un presente aterrador por la distopía cumplida que nos describe el escritor a lo largo de su literatura. 

La voz en off de George Orwell,  interpretada por Damian Lewis, nos sitúa en sus pensamientos, su vida, sus contradicciones y, lo más importante, en su relación con su ambiente, su época. Una época pasada que le ayudó a definir su literatura en una especie de premonición de nuestro presente. Un presente que entrelaza con imágenes de archivo en analogía con imágenes actuales para mostrar paralelismos. Unos paralelismos que demuestran que el sistema, las elites, se adaptan a nuestros tiempos a través de perfilar el vocabulario para seguir controlando a las diversas masas. Unas armas discursivas que tienen sus efectos en lo palpable, por eso la guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es poder. 

Raoul Peck realiza un documental sobre el escritor George Orwell bastante clásico y lineal, mostrándonos una especie de biopic que dialoga con su obra y, en consecuencia, con nuestro presente. Pero aquí lo interesante es el modo en que el director entrelaza lx espectador/ lector, lo personal del escritor junto a su entorno, y nuestro presente. Es en ese diálogo donde se vislumbra una lectura diferente de nuestro presente y, es ahí, donde reside la grandeza de ‘Orwell 2+2=5’. 

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