‘MEMORY OF PRINCESS MUMBI’ O CÓMO LO FÍLMICO ES UNA INTERPRETACIÓN DE LA VIDA

Año 2093, Kuve (Abraham Joseph) es un cineasta que, después de la guerra que ha asolado a casi todo el mundo, viaja a Umata para documentar la situación actual de sus ciudadanxs, las consecuencias de la guerra y el surgimiento de nuevos reinos. Allí conoce a Mumbi (Shandra Apondi), una chica aspirante a actriz que hará que modifique su guion inicial del documental que pretende rodar. Un documental que, conforme va grabando fragmentos, va evolucionando hacia una nueva forma fílmica. Una forma fílmica que, instado por Mumbi, se desprenderá de la inteligencia artificial asentándose en la grabación de los momentos cotidianos, de la historia del gesto cotidiano, de sus gentes. Una forma fílmica que, a través de los años, incide en la vida de los personajes al mismo tiempo que las personas que la integran la van perfilando. ‘Memory of Princess Mumbi’ es ver el futuro grabado de un pasado en fragmentos de cotidinidad del gesto, una ventana hacia la microhistoria futura. 

Una historia del detalle de las gentes en un futuro donde se difuminan los géneros cinematográficos. Y se difuminan porque las películas son una interpretación de la vida. Una vida, la de los personajes, que nos hacen recordar nuestro presente desde el futuro en el que se sitúan. Un juego de tiempos que, junto a la máquina, genera para lx espectadorx unas imágenes futuristas expresadas en el folklore donde lo artificioso se vuelve, precisamente, la interpretación de la vida, como el cine. Una vida que observamos pero que, en dicho juego de tiempos, aún no ha sucedido. 

Damien Hauser juega con la imagen fílmica para plantearnos que, desde nuestra observación, la microhistoria reside en ésta como una especie de memoria colectiva. Una memoria colectiva que, junto a la máquina, nos dibuja un futuro con tintes post-apocalípticos donde lo vivido, aunque no haya sucedido, nos lo pone en presente. Un presente, al visionarlo, fluido, que nos interpreta la vida.  

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