‘DRAG’ O CÓMO NOS ARRASTRAMOS HACIA LA ESTETICA DE LA MALDAD

Dos Hermanas (Lizzy Caplan y Lucy DeVito) se proponen robar en una mansión aislada al norte del estado de Nueva York. Un robo sencillo que, en su complicada relación familiar, les devolverá un poco la fe entre ellas. Y algo de dinero. El dueño, un artista reconocido (John Stamos), estará fuera esa noche lo que, en principio, hará que puedan cometer el delito sin ningún tipo de problema. Mientras una vigila en las afueras, la otra se adentra en la casa pero, al robar un champú de ricos, se resbala y sufre un dolor de espalda que la inmoviliza. Cuando la otra hermana va a rescatarla, se ven arrastradas a una noche infernalmente artística —y humorística— de la que pueden que no salgan. ‘Drag’ es una comedia de terror que muestra la apreciación estética de la maldad como síntoma de nuestra actualidad.

Raviv Ullman y Greg Yagolnitzer realizan esta ópera prima donde, desde una premisa sencilla, van construyendo un relato que nos habla de la misoginia de nuestros tiempos, de la adoración del triunfo ligado al capital y de la apreciación esteticista de la maldad —aunque no estemos de acuerdo con ella— como síntoma de nuestra actualidad. Una actualidad, la que muestra la película, dura pero soportable por la ironía y el humor que, inconscientemente como las protagonistas, le suponemos al mal. Producida por Danny DeVito, Jake DeVito y Lucy DeVito —que también interpreta, magníficamente, a una de las hermanas protagonistas— la película  impregna la fisicidad en el fotograma junto a una tensión que va creciendo conforme va avanzando la trama.

‘Drag’ es un film divertido, reluciente, oscuro y tensionado a la vez. Y esto es posible porque, en el fondo, nos muestra una temática muy actual: la apreciación estética de la maldad como ente inocuo y separado incluso, a veces, artístico, que podemos observar como espectadorxs. Una maldad que, independientemente de cómo se produzca —como el artista propietario de la mansión—, nos salvaguardamos de ella a través de la pantalla. Hasta que, igual que las protagonistas, nos vemos arrastradas hasta ella.

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