‘SUSPIRIA’ O CÓMO LA OSCURIDAD PUEDE DARNOS LUZ

Las tres gracias; la belleza, el júbilo y lo floreciente de la vida. Tenebrarum, Lachrymarum y suspiriorum. Oscuridad, lagrimas y suspiros. La belleza de la oscuridad, el júbilo de las lágrimas y lo floreciente en los suspiros. Una danza de sentimientos difícil de bailar. Un baile que, como las tres gracias de Rubens, forman un triangulo. Una geometría perfecta, pero obviada por la mayoría.

‘Suspiria’ es un suspiro. Una introspección a lo que realmente guarda nuestra psique. un aprendizaje sincrónico, como el que hace Susanne Bannion (Dakota Johnson) en la compañía de danza alemana de Markos. Entre espejos, cuerpos en movimiento, cuerpos reflejados, deformados, sincronizados y horroríficamente bellos.

Berlín. Año 1977. Y un escenario marcado por los vaivenes de los extremos. Extremos marcados por los balances y preferencias, no asimilables a la persona, pero sí a lo social. De un pasado nazi, a un pasado comunista. A Una ciudad dividida. Unas personas divididas. Una guerra declarada. Un pasado cargante, que empaña el presente y desarticula el futuro.

Cuerpo, el de la mujer, desvalorizado pero cargado con las connotaciones del tiempo; de los hechos temporales; históricos. Cuerpos que reflejan dominación y, cuando huyen de esos esquemas, condenados. Condenados por ser autónomos, por tener esa fuerza. Esa fuerza que, injustamente, se la califica de malévola. Son cuerpos embrujados.

Josef Klemperer (Tilda Swinton). Psicoanalista. Trata a a Patrizia (Chloë Grace Moretz). Cuerpo poseído por las connotaciones negativas de lo social; embrujado. La concepción de la dominación superior por otro cuerpo embrujado lleva a Patrizia a la consulta del doctor Klemperer. La lleva a desvelar cómo han poseído su cuerpo. Cuerpo poseído por otra mujer.

Geometría perfecta. Un triangulo donde verse reflejado. Una dominación del poder que ha ejercido el pasado, el presente y el futuro sobre las mujeres. Una habitación, llena de espejos donde no hay nadie; sólo tú, frente al espejo, golpeada por entes superiores, en una coreografía que te modifica, te desforma. El poder opresor; siempre presente.

 Pero, primero, suspira. ‘Suspiria’. Relájate. Deja que te inunde tu psicosis. Tu psique. Mira. Mira y, después, analiza. Porqué, aunque no entiendas nada, “hay mucho más de lo que puedes ver”.

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