‘BENEDETTA’ O CÓMO RECREAR EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA EN LA MENTIRA

Siglo XV. La peste está desolando Italia y Europa por doquier. Un pájaro defeca en la cara de un bandido por orden divino de una niña cuando éste intenta robarles. La niña, junto a sus padres, va camino de Pescia, al convento donde será entregada como novicia a Dios. Un Dios que le concederá una presencia extraordinaria en el convento. Le concederá la conexión más espiritual alcanzada y, también, la conexión más carnal. Esta es la historia de ‘Benedetta’

Una historia entre el dominio del cuerpo y la manipulación de las creencias. Unas creencias que vienen fundamentadas en el deseo y el poder. Un deseo y un poder marcados por la pobreza y por la enfermedad de los cuerpos, así como la dominación de éstos por el clero. 

Un clero que tiene muy presente el cuerpo como principal ente a dominar: la sangre, la leche de las embarazadas, los fluidos vaginales, la peste, las heridas de los estigmas, la prohibición de los placeres corporales y terrenales, la delgadez por la pobreza, la vestimenta del obispo de Florencia. Todo se concreta en Benedetta Carlini (Virginie Efira), sale de ella y en ella se manifiesta.

Una manifestación que acarrea las dobles morales, las dobles facetas como única verdad dubitativa de los milagros realizados. Una ambigüedad que la lleva al amor corporal, al suyo propio de cuerpo —aunque sea a través de Bartolomea (Daphne Patakia)— para mostrar el amor por Dios. Un Dios —el interpretado por la iglesia— que la acerca más al poder. Un poder, en definitiva, fundamentado en dicha ambigüedad. 

Paul Verhoeven nos recrea un siglo XV en Pescia, donde la dominación del cuerpo es el fundamento principal para el control poblacional y cómo dicho control, en un convento, en el papel de una mujer, puede subvertir todo el sistema imaginario y físico de la época. Destacan unas imágenes purificadas y una atmósfera que recuerda a ‘Elle’ en ciertos sentidos.

Benedetta’ es, en definitiva, la ambigüedad situada entre el poder y el deseo utilizando el cuerpo femenino como principal instrumento de influencia.  

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