‘AL AGUA GAMBAS’ O CÓMO DARSE UN REMOJÓN CON ESTILO

Un grupo de hombres unidos por el deporte, por la diversión, el ocio y por dar visibilidad. En el otro extremo, un sólo hombre dando lo máximo de sí mismo para llegar a lo alto de su carrera. Un fallo, desafortunado, que hace que no quede en primer lugar de la competición olímpica de natación. Unos comentarios posteriores, en la televisión, que hace que se le califique de homófobo. Un salto, involuntario, al agua. Al agua con las gambas. ‘Al agua gambas’, la nueva película de Cédric Le Gallo y Maxime Govare.

Matthias Le Goff (Nicolas Gob) es ese nadador olímpico que hizo unas declaraciones en la televisión, después de no quedar primero en los premios clasificatorios olímpicos de natación, homófobas. Jean (Alban Lenoir) es cocinero y fundador del equipo de waterpolo ‘Las gambas purpurina’. Un equipo amateur de hombres homosexuales con el objetivo de dar visibilidad, hacer deporte y pasar un buen rato. ¿La unión entre ellos? La federación olímpica le obliga a Matthias a entrenar las gambas purpurina para lavar su imagen de homófobo.

La competitividad es aquella capacidad de generar mayor satisfacción en los consumidores con el mínimo precio de mercado manteniendo la calidad. Esto no está mal, como Homo economicus, todxs lo hacemos. Pero la traslación del concepto de competitividad a todas las áreas de nuestra vida a conllevado un homo economicus cada vez menos racional y más agresivo con sus decisiones y con el entorno que lo rodea.

La burocracia olímpica junto al savoir être es otro pilar fundamental de la rescisión del homo economicus. Nos ha tocado vivir la época de la post-verdad pero también de lo políticamente correcto. El saber estar es más importante que el saber ser. Imagen y semejanza ya no se corresponden —como decía James George Frazer—. Es un juego en el que juegas y las reglas las ponen los demás. Para todos y para ningunx.

‘Al agua gambas’ va de eso; de hasta dónde estamos dispuestos a llegar por llegar a la cima social dentro de nuestro campo laboral. Va de los nuevos límites de lo políticamente correcto y de lo que no lo es. Va de visibilización. Va de qué actitud tenemos ante la vida. Va de la imagen que proyectamos. Va de la imagen que proyectan a través de nosotrxs. Va de romper estereotipos y reflexionar sobre los que estamos creando. Todo, con un toque de humor, con un toque de drama.

Cédric Le Gallo junto a Maxime Govare nos traen una pieza audiovisual entretenida y diferente sobre la percepción que nos ofrecen los demás sobre nosotrxs mismxs, sobre la competitividad que nos infundamos y nos infundan y sobre lo que realmente vale la pena y estamos olvidando. Como dice Bonnie Tyler ‘I need a hero’ pero, a lo mejor, nuestro héroe somos nosotrxs mismxs.

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